"Cuando las cosas te parecen más seductoras desnudalas del atractivo en que las envuelves. Observa su valor real y desvistelas de la ficción propagandística que las hace bonitas. De hecho, la vanidad es una terrible emboscadora de la razón, entonces te hunde del todo."
Marco Aurelio
Cuando quedaban pocos meses para la finalización de la II Guerra Mundial y Alemania visionaba su derrota, corría un chiste entre las tropas germanas que hacía referencia a un discurso de Hitler que decía: "Cuando acabe con Alemania no la conoceréis". Efectivamente, la visión de futuro que hizo se iba a cumplir pero no de la forma esperada. Y es que el destino, nos empeñemos o no puede ser muy caprichoso. Por un lado el ejercito Rojo iba a tomar Berlín, por el otro los Aliados también andaban cerca. Al soldado y al pueblo alemán solo le quedaba el humor como válvula de escape después de haber creado la destrucción y el odio hasta límites no conocidos en la humanidad. Y es en estas circumstacias que las palabras del emperador romano Marco Aurelio toman su significación y su valor real. Todos podemos caer en cantos de sirenas y en mil y una seducciones pero seguramente la realidad es otra.
En cuanto al coleccionista, entrando en la esfera de lo particular y que es lo que realmente nos interesa, las palabras de Marco Aurelio tienen su significación especial. Es muy fácil perder la cabeza y en la historia del coleccionismo hay muchos ejemplos de ello. La consecución de un objeto en particular no será quizás ¿ la promesa de consecución de algo?, ¿una recompensa emocional otorgada?, ¿un acto de vanidad?... Si bien es verdad que un coleccionista utiliza constantemente el barómetro personal para valorar lo original, lo valioso o lo falso pudiendo llevarlo a otras facetas de la vida, esto no te salva de nada. ¿Que queda entonces?. Pues queda esa esfera personal que todos vamos realizando a lo largo de la vida y que somos nosotros mismos. Acumulamos experiencia, cicatrices, tu admiración por las cosas, tu formación, como te ha tratado la vida... en definitiva ese inmenso océano que somo cada uno de nosotros para no caer en esa trampa y astuta mentira que siempre anda al acecho que se llama vanidad y que vive en nosotros.
Parece mentira que unas frases escritas hace casi 2000 años suenen a puro siglo XXI, seguramente porque Marco Aurelio nos hablaba de temas atemporales, recurrentes, circulares que preocupaban en el pasado, nos preocupan hoy y lo harán en el futuro por muy tecnológico y avanzado que sea.
Pero lo reflexionado podría tratarse de un castillo de naipes, quitas una carta y todo se desmorona, es así de sencillo y seguramente por eso complicado.