domingo, 28 de julio de 2013

Karl Marx. La relación con el objeto y el nuevo orden de las cosas.

"La producción de demasiadas cosas útiles genera demasiadas personas inútiles".
 
Karl Marx
 
 

Si bien la frase que pronuncia K. Marx puede resultar apocalíptica, la verdad es que el desarrollo continuo de la tecnología en los medios de producción crea objetos estandarizados, sin alma y su realización requiere cada vez menos mano de obra, trabajadores. Así pues, podemos decir que Marx algo tenía de visionario y sus predicciones pese a que muchos les moleste se van cumpliendo. En su famoso libro El Capital  realiza toda una serie de reflexiones que podríamos asociar al coleccionismo. Concretamente habla del "fetichismo  de la mercancía". Para Marx, "las cosas mundanas tan mágicamente revestidas de significados humanos habitaban en una suerte de museo personal, en el cual el consumidor agregaba permanentemente más cosas a su colección; el consumidor hacía acopio de sus tesoros, su objetivo era la acumulación". Marx hablaba del concepto de consumo, del  aprecio por las cosas más intrascendentes que nos rodean de uso diario. La razón podía ser su utilidad, durabilidad o su estética o diseño y esto nos entronca con los coleccionistas directamente. Seguramente muchas pasiones coleccionadoras nacieron de esta visión del consumo.
Hoy el tipo de consumo es diferente, la relación con el objeto, el que sea. no es igual. Se trata de objetos estandarizados, se puede renunciar a ellos fácilmente, no se intentan reparar, si se estropean se tiran y se compra otro en un ciclo sin fin. Parece ser que no se produce ningún tipo de relación o apego, es la nueva visión de la economía  y del mundo y eso si que es preocupante, podríamos decir como K. Marx "todo lo sólido se desvanece en el aire", puede ser interpretado como una máxima de nuestro tiempo. Si uno reflexiona un minuto y mira a su alrededor es lo que parece que esta sucediendo o al menos esa es la sensación que uno tiene.
 
 


lunes, 22 de julio de 2013

Mnemosine.La bella Diosa de los coleccionistas.


Per aspera ad astra


Todo coleccionista que se precie tiene que tener una Diosa que te proteja y te libre de todo mal. Y en este espacio vamos a adoptar concretamente a Mnemosine. Proviene de la mitología griega y es la Diosa de la memoria. Su nombre ha llegado hasta nosotros en la palabra Mnemoctenia, concepto con el que nos referimos a todo lo relacionado con la memoria y a los procedimientos asociativos para facilitar el recordar algo. ¿Y que es un coleccionista sino?, un viajero al pasado, al fondo de nuestra memoria buscando alguna cosa, ¿quizás a nosotros mismos?. Lo que si es verdad es que somos pasado, de eso no hay ninguna duda, vivimos el presente ( seguramente lo más importante ) y proyectamos el futuro, tenemos esa capacidad definitiva. Si bien existe un máxima que siempre se cumple relacionada con la memoria, si esta es pobre, la realidad, tu realidad también va a serlo, es una máxima en la que todos estamos implicados, no se  salva nadie. Cuando coleccionamos quizás emprendemos un camino y como dice la máxima en latín per aspera ad astra, traducido quiere decir "Por caminos escarpados hasta las estrellas". Pues en ese camino, en la realización de nuestra colección solicitamos la protección de Mnemosine que nos libre de todo mal y nos proteja.

lunes, 15 de julio de 2013

Una leyenda africana... y el coleccionismo

Existe una leyenda africana que de forma sencilla resume miles de años de evolución:

Cada mañana en África se despierta una gacela. Sabe que tiene que correr más rápido que el león, sino sabe que esta perdida, tiene  que ser más veloz si no quiere  que el león la devore (Punto de vista nº1).
Cada mañana se despierta un león. Sabe que tiene que ganar a la gacela que sea más lenta si no quiere morirse de hambre (Punto de vista nº2).
Que conclusión extrae la leyenda Africana:
Da igual que seas león o gacela. Desde que sale el sol cada día por la mañana, hasta que se pone el sol por la tarde, sencillamente CORRE.
¿Y que tiene que ver un coleccionista en todo esta historia?
El coleccionista busca, investiga. Es como si tuviera un código genético de cazador, o quizás de recolector. Por decirlo de alguna manera corre detrás de su objeto preciado. Si en la sabana africana todo depende de correr no deja de ser curioso que en la vida moderna ocurre lo mismo y eso que es difícil que te coma un león. Otra cosa es si la velocidad, el correr, te lleva a algún sitio, pero esto definitivamente es otra historia

jueves, 11 de julio de 2013

Una pasión que se autoconsume.

Podemos sentir un deseo muy vivo de tener un objeto determinado pero a los pocos días de haberlo comprado y usado, nuestro interés por él decae notablemente. Hoy, la economía fortalece este tipo de pasión que se autoconsume, tanto en los grandes supermercados como en la política, como en todos los ámbitos de nuestras vidas. En Japón actualmente se producen electrodomésticos que tienen una duración de 3 meses. No hace falta  decir que un coleccionista esta en las antípodas de todo este asunto. El aprecio por las cosas bien hechas, por la belleza, la personalidad del autor...  parecen no encajar con los patrones económicos-sociales actuales, ¿hasta cuando jugaremos a todo esto?, es más ¿se puede resistir?. Para finalizar, ¿alguien coleccionará un minipimer (japones) que se ha estropeado a los tres meses el día de mañana? Perdonad la ironía.

domingo, 7 de julio de 2013

El color más caro del mundo.

El color más caro del mundo ha sido el Azul ultramarino. Actualmente aún se produce para los amantes ¿coleccionistas? de los colores históricos. El más exclusivo y de calidad máxima cuesta unos 15.000 euros el kilo. Este color se conocía desde la antigüedad, para producirlo se utilizaba como pigmento una piedra semipreciosa denominada Lapislázuli. La palabra Ultramarino significa "del otro lado del mar" y justamente de ahí venía el lapislazuli, del Mar Caspio y del Mar Negro, lo que resulta indudablemente extremadamente poético.

Una declaración de amor al color.

Sin duda alguna es difícil imaginarse un mundo sin color y lo curioso es que no le damos la importancia que seguramente tiene en nuestras vidas. A nuestro alrededor existe una paleta casi infinita, abundante, intensa, pero rodeados por tanto color nos hemos acostumbrado a mirarlo sin verlo. En cierto modo hemos perdido esa sabiduría de la naturaleza que otorga un significado a cada color, puede ser de alerta, de cambio de estación, todo está programado y tiene su razón de ser. El hombre moderno parece haber perdido el sentido y la finalidad del color; pero una cosa esta clara, nos gusta. Todos tenemos un color preferido, también alguno que detestamos. Al ponernos una prenda percibimos que nos queda mejor uno que otro y nos preguntamos ¿por qué?
Resumiendo el color es un misterio, significa vida y los grandes pensadores de la humanidad siempre les a intrigado, Goethe, Newton realizaron exhaustivos estudios intentando responder que demonios es. Sea lo que sea muchos actos que realizamos están relacionados con el color y es que a él le otorgamos y lo asociamos al carácter, a lo horrible, a lo despreciable, a lo bello o lo cruel, a lo tierno, a lo acogedor en una complejidad de matices inimaginable. Quizás uno de los elementos que nos atraigan más de lo que imaginamos a los coleccionistas sea el color, desconocemos la influencia en nuestra toma de decisiones, a la hora de valorar un objeto por ejemplo, todo es un misterioso encanto. Desde este espacio se declara unilateralmente una declaración de amor al color.

jueves, 4 de julio de 2013

La sabiduría clásica otra vez. Epicuro.

Epicuro fue un filosofo griego. Entre sus enseñanzas dijo:

"El hombre sabio tiene que conrear todo aquello que contribuya a aumentar la felicidad y suprimir todo lo que se oponga: esencialmente, el miedo a los dioses y a la muerte". Epicuro creo una corriente filosófica asociada a la búsqueda de los placeres y no hace falta que os diga que coleccionar puede ser uno de ellos. Pero Epicuro, que por decirlo de alguna manera no era tan hedonista como se ha pintado, decía que había que dar satisfacción a los deseos de una forma Racional, utilizando el criterio y que si  para satisfacer un placer concreto pudiera traer problemas o que disfrutar posteriormente podría proporcionar un placer mayor, lo aconsejable sería la renuncia o su aplazamiento.
Pues bien, desde un punto de vista coleccionista son cuestiones de uso cotidiano. La sabiduría clásica,  si ella  otra vez, dota de equilibrio y explica de forma sencilla problemas que desde un punto de vista "moderno" son difíciles de calibrar.