"La producción de demasiadas cosas útiles genera demasiadas personas inútiles".
Karl Marx
Si bien la frase que pronuncia K. Marx puede resultar apocalíptica, la verdad es que el desarrollo continuo de la tecnología en los medios de producción crea objetos estandarizados, sin alma y su realización requiere cada vez menos mano de obra, trabajadores. Así pues, podemos decir que Marx algo tenía de visionario y sus predicciones pese a que muchos les moleste se van cumpliendo. En su famoso libro El Capital realiza toda una serie de reflexiones que podríamos asociar al coleccionismo. Concretamente habla del "fetichismo de la mercancía". Para Marx, "las cosas mundanas tan mágicamente revestidas de significados humanos habitaban en una suerte de museo personal, en el cual el consumidor agregaba permanentemente más cosas a su colección; el consumidor hacía acopio de sus tesoros, su objetivo era la acumulación". Marx hablaba del concepto de consumo, del aprecio por las cosas más intrascendentes que nos rodean de uso diario. La razón podía ser su utilidad, durabilidad o su estética o diseño y esto nos entronca con los coleccionistas directamente. Seguramente muchas pasiones coleccionadoras nacieron de esta visión del consumo.
Hoy el tipo de consumo es diferente, la relación con el objeto, el que sea. no es igual. Se trata de objetos estandarizados, se puede renunciar a ellos fácilmente, no se intentan reparar, si se estropean se tiran y se compra otro en un ciclo sin fin. Parece ser que no se produce ningún tipo de relación o apego, es la nueva visión de la economía y del mundo y eso si que es preocupante, podríamos decir como K. Marx "todo lo sólido se desvanece en el aire", puede ser interpretado como una máxima de nuestro tiempo. Si uno reflexiona un minuto y mira a su alrededor es lo que parece que esta sucediendo o al menos esa es la sensación que uno tiene.
