domingo, 7 de julio de 2013

Una declaración de amor al color.

Sin duda alguna es difícil imaginarse un mundo sin color y lo curioso es que no le damos la importancia que seguramente tiene en nuestras vidas. A nuestro alrededor existe una paleta casi infinita, abundante, intensa, pero rodeados por tanto color nos hemos acostumbrado a mirarlo sin verlo. En cierto modo hemos perdido esa sabiduría de la naturaleza que otorga un significado a cada color, puede ser de alerta, de cambio de estación, todo está programado y tiene su razón de ser. El hombre moderno parece haber perdido el sentido y la finalidad del color; pero una cosa esta clara, nos gusta. Todos tenemos un color preferido, también alguno que detestamos. Al ponernos una prenda percibimos que nos queda mejor uno que otro y nos preguntamos ¿por qué?
Resumiendo el color es un misterio, significa vida y los grandes pensadores de la humanidad siempre les a intrigado, Goethe, Newton realizaron exhaustivos estudios intentando responder que demonios es. Sea lo que sea muchos actos que realizamos están relacionados con el color y es que a él le otorgamos y lo asociamos al carácter, a lo horrible, a lo despreciable, a lo bello o lo cruel, a lo tierno, a lo acogedor en una complejidad de matices inimaginable. Quizás uno de los elementos que nos atraigan más de lo que imaginamos a los coleccionistas sea el color, desconocemos la influencia en nuestra toma de decisiones, a la hora de valorar un objeto por ejemplo, todo es un misterioso encanto. Desde este espacio se declara unilateralmente una declaración de amor al color.

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