Muchas veces el coleccionismo tiene caminos misteriosos y pueden marcar una vida en apariencia sin sentido. Este podría ser el caso de Aby Warburg. Fue un millonario que sentía una pasión irrefrenable por los libros, hasta aquí todo normal, como muchos otros que "sufrieron el mismo mal". Lo que diferenció a Warburg fue una intuición muy adelantada a su tiempo a la hora de ordenar su colección. Sus libros debían ordenarse por afinidad, haciendo preponderar sus correlaciones ocultas y proporcionando su encadenamiento continuamente cambiante. Toda su vida la orientó en encontrar un sistema de clasificación fuera de los cánones jerárquicos o alfabéticos que todos conocemos.
A día de hoy el sueño de Warburg es perfectamente realizable mediante el uso de etiquetas y de un complejo sistema asociaciones de difícil explicación pero de la que todos nos beneficiamos. Su sueño de la biblioteca continuamente regenerable y reordenable es hoy una realidad gracias a la informática e Internet. Sitios que todos conocemos como Flickr o Picasa utilizan como base su sistema. Esto es un perfecto ejemplo de un viaje al pasado para acabar en el futuro mediante el coleccionismo. Hoy al entrar en Internet y buscar una información algo le debemos a Iby Warburg. En este blog se hizo un cuadro en homenaje a gente como él, me refiero a "Esos Locos Dorados" (1), personas que se salieron del marco de la realidad cotidiana. Su vida en apariencia sin sentido sirvió para crear el futuro. A nosotros solo nos queda tocar una tecla y darle las gracias.
(1) Referencia a la entrada La Alquimia, el Halcón Maltes y esos "Locos Dorados". En ella se encuentra la pintura referenciada en el texto "Esos Locos Dorados".
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