| "Joy Division" |
"La memoria es como un obrero que trabaja para establecer cimientos duraderos en medio de las olas".
Marcel Proust
Entre las diversas noticias sobre el mundo musical que cada día escuchamos haremos incapié en una especialmente interesante y que hace referencia a la mítica banda de culto JOY DIVISION. No hace falta remarcar que tiene una legión de seguidores y como podéis imaginar de coleccionistas por todo el mundo. La noticia es que han sido rescatadas unas grabaciones en estudio de la banda que habían ido a la basura cuando cerró los míticos estudios Strawberry en los 90 en Manchester. La afortunada se llama Julia Adamson y las ha puesto en venta a día de hoy y seguramente algún coleccionista pagará una buena suma por ese material inédito.
Hasta aquí el relato de un rescate arqueológico ( en lo musical) de unas grabaciones que tenían muchas posibilidades de restar olvidadas, desaparecidas por el paso del tiempo y las circunstancias, pero es que en este espacio nos gusta juntar mundos, Arqueología-Música, Música-Aqueología; mundos en apariencia distantes pero mucha veces unidos por lineas invisibles que el espacio-tiempo se empeña en juntar. Y para eso tenemos que remontarnos al 24 de noviembre de 1974 y ubicarnos en Adís Abeba, Etiopía. Ese día unos arqueologos rescataron del olvido a Lucy, el esqueleto de un homínido de gran atiguedad, un antepasado nuestro que vivió y murió hace miles de años. Y la extraña comunión en este relato es que los arqueologos que hicieron el descubrimiento en vez de ponerle un nombre científico tipo E-241 o cualquier otro disparate, le pusieron el nombre de Lucy, con lo cuál consiguieron dar gran notoriedad al descubrimiento. Lucy proviene de la canción "Lucy in the sky diamonds" de The Beatles. Es una canción extraña, como de otro mundo, con una clara influencia de las droga, concretamente LSD. Pues bien, mediante un ejercicio de imaginación podemos recrear la unión de arqueologos ante su descubrimiento e intentando ponerle un nombre. De fondo, en la radio, en un viejo transistor en una tienda de campaña en medio de la noche africana suena una música, como una especie de hilo mágico, de hechizo, que es lo que puede llegar a ser la música, se oye Lucy in the sky diamonds de The Beatles y en una extraña comunión que crea el ambiente le denominan Lucy, el círculo se cierra.
Volviendo al presente ( aunque solo sea un momento ), la historia de Lucy, como la recuperación del material de Joy Division son el relato arqueológico de un rescate del pasado, de como las cosas fueron en un tiempo que ya pasó y no volverá. A día de hoy todo es recuerdo y lo bonito de ello es que no se ha perdido en la noche de los tiempos. Pero una cosa es segura en el siglo XXIV la música de Joy Division será escuchada, provocará placeres inimaginables, atmósferas, en su música encontrarán substancia e incluso a alguno le partirá el corazón en dos. Y es que algo debe tener Manchester, esa ciudad obrera, hija de la Revolución Industrial, donde casi nunca sale el sol y crea grupos de música absolutamente luminosos.
http://www.youtube.com/watch?v=zuuObGsB0No
http://www.youtube.com/watch?v=NXXkq7l-wZg
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