martes, 2 de septiembre de 2014

Un destello de belleza.

El punto de vista sobre la estética y la belleza que tienen los orientales siempre ha sido profundamente admirado por este espacio, la pausa, lo onírico, sus descripciones són sinceramente difíciles de superar, incluso en los actos más cotidianos:
"Sentados en la sala, reinando en ella la tranquilidad, cuyo delicioso silencio sólo turba la música del agua que hierve en la marmita de hierro. La marmita canta bien porque se ha tenido buen cuidado de disponer, en su fondo, unos pedacitos de hierro, de modo que produzcan una melodía particular en la cual cabe distinguir ECOS, ensordecidos por las nubes, de una cascada o de un mar lejano que rompe contra las olas, o de un aguacero que barre un bosque de bambúes, o los suspiros de los pinos en una colina lejana." -Están tomando el Té-.
No me extraña que se coleccionen una gran variedad de hojas de Té. Y es en este momento, aquí, en que todo fluye, nada importa sino estar viviendo este momento que seguramente no volverá. Se toma el Té y el pasado y el futuro parecen no existir, sentado uno nota la sensación de ir, de ir al lugar donde uno desee. Todo pura ensoñación, es tan bonita, tan cálida. Es una simple pincelada, un destello de belleza agarrada al vuelo, abres la palma de la mano y se esfuma.

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