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| "El Pie de Atila" |
Coleccionar puede ser el más apasionantes de los entretenimientos y por supuesto un largo y curvo camino. Implica poner pasión en una temática que nos llegue a satisfacer, te obliga a pensar sobre el motivo de tu colección, a imaginar, en apreciar la belleza, el color, la forma, en el placer de la contemplación... Y coleccionar conlleva toda una serie de normas, una especie de manual de salvamento que aprendes con el tiempo. Cuando eliges una temática tarde o temprano se producen diversas cuestiones. Tu elección seguramente te obligará a una especialización, puede ser por motivos económicos, estéticos, sonoros, emocionales... pero seguramente te decantarás por lo que te produzca más satisfacción. Una vez elegido el tema y concretada la especialización el camino natural a seguir es como conseguir los ansiados objetos de tu colección. Esto es un trabajo casi de investigación, de análisis. Entramos en el mundo de las tiendas especializadas, las ferias, asociaciones, clubs... y consecuentemente en la oferta-demanda y la negociación. Una vez te encuentras en este punto, uno tiene que saber lo que compra y como todas las cosas en la vida requiere un trabajo de investigación. Tu pasión te ha obligado a documentarte. Tienes que saber de que hablas, sino negociando un precio estas muerto, como dicen el mundo muchas veces es de los listos. Otro aspecto a remarcar es el de los clubs, asociaciones. En ellos entras en contacto con otros coleccionistas, hablamos del aspecto social del coleccionar. Si bien te puedes encontrar de todo, gente interesante o auténticos pelmazos, si eres un coleccionista tienes que provar entrar en una. En la búsqueda de objetos para tu colección en la asociación puedes enterarte de noticias que no se publican, puedes hacer intercambios con otros coleccionistas, hablamos de de vender o canjear, hacer viajes, montar exposiciones, ir a cenas....
Para finalizar un último apunte, tener una colección implica tener que cuidarla, conservar todos esos tesoros que con mucho esfuerzo y años ha ido recolectando. Depende de lo que coleccionas puede tener un gran valor con el paso de los años, así que cualquier esfuerzo que dediques a su conservación será muy útil. Pero un aspecto que creo que es incluso más importante que su posible valor futuro es el hecho de conservar conlleva tener apego por las cosas. Se trata de apreciar lo que tienes, de valorar en una época en casi todo es de usar y tirar, tener una especie de ancla emocional que te vincula con algo, puede ser tu pasado, provocando en ti un gran poder de evocación, de reencontrarte con imagenes que creías perdidas. No hablamos de nostalgia sino de reencuentro con uno mismo y todos alguna vez en la vida hemos tenido esa necesidad.
Porque el hecho de coleccionar puede llegar a creer uno que es como el Pie de Atila que donde pisaba no crecía la hierba, comprar y compra, acaparar sin criterio alguno, pero estamos hablando de otra cosa más sutil, requiere orden, conservación, formación, en definitiva de cultura y de filosofía de vida.


