domingo, 28 de abril de 2013

El largo y curvo camino de una colección

"El Pie de Atila"

Coleccionar puede ser el más apasionantes de los entretenimientos y por supuesto un largo y curvo camino. Implica poner pasión en una temática que nos llegue a satisfacer, te obliga a pensar sobre el motivo de tu colección, a imaginar, en apreciar la belleza, el color, la forma, en el placer de la contemplación... Y coleccionar conlleva toda una serie de normas, una especie de manual de salvamento que aprendes con el tiempo. Cuando eliges una temática tarde o temprano se producen diversas cuestiones. Tu elección seguramente te obligará a una especialización, puede ser por motivos económicos, estéticos, sonoros, emocionales... pero seguramente te decantarás por lo que te produzca más satisfacción. Una vez elegido el tema y concretada la especialización el camino natural a seguir es como conseguir los ansiados objetos de tu colección. Esto es un trabajo casi de investigación, de análisis. Entramos en el mundo de las tiendas especializadas, las ferias, asociaciones, clubs... y consecuentemente en la oferta-demanda y la negociación. Una vez te encuentras en este punto, uno tiene que saber lo que compra y como todas las cosas en la vida requiere un trabajo de investigación. Tu pasión te ha obligado a documentarte. Tienes que saber de que hablas, sino negociando un precio estas muerto, como dicen el mundo muchas veces es de los listos. Otro aspecto a remarcar es el de los clubs, asociaciones. En ellos entras en contacto con otros coleccionistas, hablamos del aspecto social del coleccionar. Si bien te puedes encontrar de todo, gente interesante o auténticos pelmazos, si eres un coleccionista tienes  que provar entrar en una. En la búsqueda de objetos para tu colección en la asociación puedes enterarte de noticias que no se publican, puedes hacer intercambios con otros coleccionistas, hablamos de de vender o canjear, hacer viajes, montar exposiciones, ir a cenas....
Para finalizar un último apunte, tener una colección implica tener que cuidarla, conservar todos esos tesoros que con mucho esfuerzo y años ha ido recolectando. Depende de lo que coleccionas puede tener un gran valor con el paso de los años, así que cualquier esfuerzo que dediques a su conservación será muy útil. Pero un aspecto que creo que es incluso más importante que su posible valor futuro es el hecho de conservar conlleva tener apego por las cosas. Se trata de apreciar lo que tienes, de valorar en una época en casi todo es de usar y tirar, tener una especie de ancla emocional que te vincula con algo, puede ser tu pasado, provocando en ti un gran poder de evocación, de reencontrarte con imagenes que creías  perdidas. No hablamos de nostalgia sino de reencuentro con uno mismo y todos alguna vez en la vida hemos tenido esa necesidad.
Porque el hecho de coleccionar puede llegar a creer uno que es como el Pie de Atila que donde pisaba no crecía la hierba, comprar y compra, acaparar sin criterio alguno, pero estamos hablando de otra cosa más sutil, requiere orden, conservación, formación, en definitiva de cultura y de filosofía de vida.

2 comentarios:

  1. EL PODER DE LAS COLECCIONES:

    Todos hemos sido coleccionistas en nuestra infancia. ¿Quién no ha coleccionado de niño alguna vez cromos, conchas marinas, minerales, fósiles, chapas, pins, monedas y un largo etc.?

    Lo dificil es conservar estas colecciones, puesto que cuando las hacíamos formaban parte de nuestro aprendizaje. Con ellas aprendimos a conocer los números, la naturaleza, nuestro entorno, a clasificar, a fijarse en los detalles, el intercambio...

    Es con el paso del tiempo que se vuelven valiosas para nosotros. Y no desde el punto de vista dinerario, que también puede suceder, sino desde el sentimental, ya que tal y como acertadamente expresas, en ellas se conservan fragmentos de nuestras vidas, emociones y buenos momentos. Porque en definitiva el tiempo que hemos dedicado a una colección ha sido siempre emocionalmente positivo.

    Pues bién, aquí termino, no sin añadir que para mí, era obligado comentar este post, puesto que no soy Atila, ni nada que se le parezca, pero este es MI PIÉ. Y por cierto: donde éste pise, seguro que volverá a crecer la hierba, puesto que mi peso es liviano.......... y además, no tengo ni pienso tener nunca un caballo.



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    1. Hola Albert alias anonimus, primer de tot gracies per cedir la fotografia per aquest espai. Segon pensava que jo tenia imaginació, pero tu em superes, jo mai em faria una foto del meu peu mentres pujo l´Aneto, també tinc entès que et van faltar 100 metres per arribar i et dic això perque simbolicament es la distancia que sempre intento mantenir del final de qualsevol tipus de colecció que fagi, reinventarse paraula molt de moda en aquests temps es una qüestió complicada en qualsevol aspecta de les nostres vides, sincerament m´explico millor en artícles del blog, m´estic referint a l´article Del Halcon Maltes.
      Referent a les teves paraules donar- te les gràcies, es veritat collecionar pot ser un tema sentimental i de vida i pot fer d´anclatge emocional en molt moments, sincerament crec que es una activitat molt reconfortant i agradable i si una cosa tinc clara es que a la ment se l´ha de distreure i coleccionar pot ser una de les activitats.
      Per finalitzar espero que la petita broma sobre Atila no et molestès molt,però una última pregunta? com veus faig del meu ídol Colombo? Que dimonis vols dir amb dinerario? Em penso que ets L´Atila de la lengua castellana, el azote de los Uno que llega con caballo sobre la fragil sintaxis del reino...
      Gràcies per escriure espero que ho segueixis fent
      David

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