"Naufrago fui antes que navegante".
Séneca
Hoy iniciaré con el Museo del Naufragio una sección especial sobre museos del mundo. Los museos son sitios con finalidades culturales, en ellos se guardan objetos de todo tipo, arte, ciencia... El término museo procede del griego mouseion y ya desde la antigüedad era concebido como un recinto dedicado al culto de las musas, donde se practicaba la veneración por la cultura, la sabiduría ( bonita palabra ) y la investigación. Hoy en día existen cientos, quizás miles con las más diversas temáticas pero hoy iniciaremos este pequeño ciclo con uno poéticamente llamativo, el Museo del Naufragio. El mar siempre ha sido uno de los territorios previlegiados de la aventura, su ausencia de fronteras, si se quiere la ausencia de límites, su capacidad de transportarnos hacia lo desconocido, se ha convertido desde siempre como un territorio deseado por todos aquellos que buscaban la aventura. Y quizás todas estas características han hecho que en el ser humano naciera un el deseo irrefrenable de conquistarlo, de dominarlo como una metáfora de nuestra especie. Para entendernos estamos programados para caminar, no estamos diseñados para movernos por el agua.
Séneca
Hoy iniciaré con el Museo del Naufragio una sección especial sobre museos del mundo. Los museos son sitios con finalidades culturales, en ellos se guardan objetos de todo tipo, arte, ciencia... El término museo procede del griego mouseion y ya desde la antigüedad era concebido como un recinto dedicado al culto de las musas, donde se practicaba la veneración por la cultura, la sabiduría ( bonita palabra ) y la investigación. Hoy en día existen cientos, quizás miles con las más diversas temáticas pero hoy iniciaremos este pequeño ciclo con uno poéticamente llamativo, el Museo del Naufragio. El mar siempre ha sido uno de los territorios previlegiados de la aventura, su ausencia de fronteras, si se quiere la ausencia de límites, su capacidad de transportarnos hacia lo desconocido, se ha convertido desde siempre como un territorio deseado por todos aquellos que buscaban la aventura. Y quizás todas estas características han hecho que en el ser humano naciera un el deseo irrefrenable de conquistarlo, de dominarlo como una metáfora de nuestra especie. Para entendernos estamos programados para caminar, no estamos diseñados para movernos por el agua.
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| Anfora |
Pero tenemos una característica diferenciadora, nuestra inteligencia. Y conquistamos el mar mediante la navegación, donde encontramos límites a nuestra expansión pusimos puentes y de un inmenso mundo, titánico, lo reducimos, lo conectamos. Es curioso que reflexionando sobre nuestro antepasados veamos claras similitudes con la actualidad, si ellos conquistaron el mar navegando lo podemos equiparar hoy a otra conquista, la de la comunicación personal, hoy navegamos por Internet y el mundo se ha hecho incluso más pequeño. Pero navegar seguramente fue producto de una insensatez por parte nuestra, el mar separaba tierras y es fácil imaginarse a nuestros antepasados luchando contra sus miedos, adentrandose en territorios desconocidos solo con una cosa que les pudiera salvar del naufragio, su intelecto. Muchos perdieron, pierden y perderán la vida en innumerables naufragios, porque a pesar de todo el mar es indómito, colosal,fascinante, en definitiva desconocido.A
Por todos estos motivos y seguramente como homenaje existe el Museo del Naufragio, ubicado en Cuxhaven, pequeño puerto de la desenvocadura del Elba,cerca de Hamburgo. Se trata de un bello lugar donde encontramos restos de naufragios marinos. Anclas, mascarones de proa, salvavidas... Todo en una extraña mezcla de belleza, como si los objetos despertaran nuestra imaginación. De repente nos podemos encontrar cruzando el mítico Cabo de Hornos en medio de tempestades violentas creiendo ser capitanes y dando órdenes: ¡ Hicen el palo mayor !, ¡ A barlovento ¡... sintiendo la emoción y la belleza de un mar furioso. Una vez superada la adrenalina nos damos cuenta de nuestra fragilidad, que todo ha ido bien pero todo se puede torcer en un momento, que tenemos que trabajar duro y me remito a la sabiduría clásica, Séneca dijo: "Naufrago fui, antes que navegante". No se me ocurre nada más bonito para acabar.
Por todos estos motivos y seguramente como homenaje existe el Museo del Naufragio, ubicado en Cuxhaven, pequeño puerto de la desenvocadura del Elba,cerca de Hamburgo. Se trata de un bello lugar donde encontramos restos de naufragios marinos. Anclas, mascarones de proa, salvavidas... Todo en una extraña mezcla de belleza, como si los objetos despertaran nuestra imaginación. De repente nos podemos encontrar cruzando el mítico Cabo de Hornos en medio de tempestades violentas creiendo ser capitanes y dando órdenes: ¡ Hicen el palo mayor !, ¡ A barlovento ¡... sintiendo la emoción y la belleza de un mar furioso. Una vez superada la adrenalina nos damos cuenta de nuestra fragilidad, que todo ha ido bien pero todo se puede torcer en un momento, que tenemos que trabajar duro y me remito a la sabiduría clásica, Séneca dijo: "Naufrago fui, antes que navegante". No se me ocurre nada más bonito para acabar.


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