Y es que en los pequeños detalles que depara la vida cotidiana es donde se fundamentan las personalidades. Y en una carta a una fan de tu puño y letra se deja entrever quién eras, uno de los más grandes. Al leerla intuí sabiduría clásica y tu sentido de la independencia.
Siempre tuviste un sonido en la cabeza y tu vida era darle forma y en ese camino te creaste a ti mismo. Nacieron los cimientos que te hicieron el mayor guitarrista del mundo y esa etiqueta siempre te incomodó, tú un perfeccionista recalcitrante. Te denominaron ídolo rock, cuando tu en realidad escuchabas a Bach o Mahler y es que en este mundo todo el mundo actúa, se ponen la careta y por ahí te pillaron. La industria del rock esta llena de aduladores y oportunistas en busca del Dios Dinero. Pero esta es otra historia y apreciado Jimi nos dejastes una bonita colección de canciones eternas. Aun siento la electricidad que desprendías, el látigo y el pulso de la vida a través de tu guitarra.
Sin más preámbulos os dejo la carta:
"Independientemente de lo que la gente piense de ti, mientras tengas libertad de opinión, de expresión y de pensamiento, no dejes que nadie coarte tu pensamiento y tus sueños. Tengo muchas ganas de conocerte. Creo que me gustaría mucho hablar contigo un buen rato. Pareces distinta a otra chicas que nos escriben. Creo que tu cerebro te funciona muy bien, pero que muy bien. Pero no vuelvas a llamarte a ti misma estúpida nunca más. Ésta es tu vida. Morirás sola, así que, por amor de Dios, vive como quieras y no como quieren los demás.
Con amor eterno"
Jimi Hendrix
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